La vida moderna ha traído consigo una serie de desafíos y oportunidades, especialmente cuando se trata de cuidar a nuestros seres queridos. En mi caso, tengo 40 años y me encuentro en la situación de tener que atender a distancia a mi papá, que tiene 70. Aunque la tecnología nos ofrece herramientas increíbles para mantenernos conectados, a veces siento que mi papá me lleva loco. Aquí comparto algunas reflexiones y consejos sobre cómo navegar esta experiencia.


La Brecha Generacional
La diferencia de edad entre mi papá y yo se nota, especialmente cuando se trata de tecnología. Mientras que yo crecí con computadoras, teléfonos inteligentes y redes sociales, él ha tenido que adaptarse a un mundo digital que avanza a pasos agigantados. Esto puede llevar a malentendidos y frustraciones. Por ejemplo, cuando le pido que use una aplicación para videollamadas, a menudo se siente abrumado y prefiere el teléfono tradicional.


Comunicación: La Clave del Éxito
Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que la comunicación es esencial. Debo ser paciente y explicarle las cosas de manera sencilla. En lugar de asumir que sabe cómo usar una aplicación, me he tomado el tiempo para guiarlo paso a paso. A veces, hacemos una videollamada solo para practicar. Esto no solo lo ayuda a familiarizarse con la tecnología, sino que también fortalece nuestro vínculo.


Estableciendo Rutinas
Para asegurarme de que mi papá esté bien atendido, hemos establecido rutinas semanales. Cada lunes, por ejemplo, hacemos una videollamada para revisar su salud y bienestar. Esta rutina le da estructura y también me permite estar al tanto de cualquier cambio en su estado. Además, le he enseñado a usar recordatorios en su teléfono para que no olvide tomar sus medicamentos o asistir a citas médicas.

Herramientas Tecnológicas Amigables
He explorado diversas herramientas tecnológicas que son más amigables para los adultos mayores. Por ejemplo, aplicaciones como WhatsApp son bastante intuitivas y permiten enviar mensajes de texto, fotos y hacer llamadas de voz o video. También he encontrado dispositivos como tabletas con pantallas grandes y botones grandes que facilitan su uso. Invertir en tecnología adecuada puede marcar la diferencia.

Manteniendo la Conexión Emocional
Cuidar a distancia no solo implica atender las necesidades físicas de mi papá; también es crucial mantener la conexión emocional. Aparte de nuestras video llamadas semanales, trato de enviarle mensajes de texto o fotos durante la semana para recordarle que estoy pensando en él. A veces, le envío pequeños regalos o cartas por correo para alegrar su día. Estas pequeñas acciones ayudan a reducir la sensación de soledad.

La Importancia de la Paciencia
Es fácil frustrarse cuando las cosas no salen como uno espera. A veces, mi papá no entiende algo a la primera o se siente incómodo usando la tecnología. En esos momentos, respiro hondo y trato de recordar que él está haciendo lo mejor que puede. La paciencia es clave; cada pequeño avance es un triunfo.

Buscar Ayuda Externa
Si bien mi intención es cuidar de mi papá lo mejor posible, también reconozco que no puedo hacerlo todo. He buscado recursos comunitarios y servicios de atención a domicilio que pueden ofrecer apoyo adicional. Esto no solo alivia parte de la carga, sino que también proporciona a mi papá una red de apoyo más amplia.

Conclusión
Atender a distancia a un adulto mayor puede ser un desafío emocional y logístico, pero también es una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y aprender juntos. Aunque a veces siento que mi papá me lleva loco con sus dudas sobre la tecnología, sé que este proceso nos está enseñando a ambos sobre paciencia, amor y adaptabilidad. Al final del día, lo más importante es que él se sienta querido y apoyado, sin importar la distancia física entre nosotros

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